daniel fidanza escultor muñecas

“Lo que se ordena afuera, luego se ordena dentro”. D.F.

La inspiración escultórica del argentino Daniel Fidanza proviene del dibujo. En sus figuras femeninas –monotema de sus tallas- pueden apreciarse influencias de antiguas estampas egipcias, de las mujeres de Egon Schiele, Klimt y Picasso.
Cada pieza, íntegramente realizada en madera, es la expresión de la relación entre la naturaleza y el mundo. La naturaleza es lo caótico y está representada en el material bruto sobre el cual se trabaja; el mundo es lo que está en la mano cultivada del artista, el orden con que la forma se vincula a lo natural y lo contiene.
En este sentido, lo importante para el artista es dejarse llevar por las formas que van apareciendo a medida que sus herramientas socavan la materia. La madera, con sus nudos y vetas, permite orientar en el espacio el quehacer del escultor, generando así una relación de complicidad productiva.
Es por ello, que el punto más fuerte de la obra de Fidanza se concentra en el proceso creativo, el cual nace de una necesidad de modelar que deja muda a la conciencia para dar paso a la pura experiencia estética. En el silencio de la creación, el artista es un médium que transforma cada pieza en el registro de los movimientos de su cuerpo, dándole un orden al caos natural de la materia.

MARIANA SKIADARESSIS.


Yo he dibujado toda mi vida, la talla apareció más tarde, en un viaje a Europa conocí el Románico, en Galicia, la escuela de arte religioso medieval y sus maravillosas tallas en madera, sentí que debía hacerlo, así, de vuelta en Buenos Aires lo intenté e inmediatamente comprendí que ese era, al fin, mi lenguaje. Tallar es como dibujar, pero no ya en dos sino en tres dimensiones, tallar madera produce en mi un estado de conciencia armónico, mientras trabajo las voces internas se acallan, en realidad es fácil hacerlo, todo consiste en escuchar con cuidadosa atención lo que la madera (que es siempre materia viva) pide y dejarse llevar. Cuando uno logra darse cuenta que es lo que cada trozo de madera oculta, sacarlo a la luz es fácil, pero básicamente es apasionante, imposible no hacerlo, inevitable.
Cada escultura es el registro del movimiento de mi cuerpo durante todos los días en que trabajé en la pieza por eso las tallas se impregnan de la energía de mi cuerpo en la labor, energía espiritual que llega a través de las manos.
El trabajo manual tiene eso, transmite la energía del artista a la obra y esa energía queda atrapada en la materia.
La serie "Mujeres articuladas" es un intento de acercarme con mi trabajo a todas las personas, son mujeres con largos vestidos, cada una es única. A pesar de la apariencia, no hay repetición en la serie, sino un intento de profundizar, se repite el estimulo para dejar salir a cada una de ellas, todas las mujeres que surjan, yo nunca sé "quién" es a la que estoy tallando, cuando termino una y la uno al grupo allí recién me entero de cual es su personalidad e intuyo qué es lo que vino a decirme a mi, a decirnos a todos.
Cada una de estas tallas hará su camino y encontrará su lugar, es muy fuerte y emocionante dejarlas ir, que cumplan su destino, su vida, que obviamente continuará más allá de mí.

DANIEL FIDANZA.

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